sábado 6 de diciembre de 2008

vendas


No fue al médico, no creyó que hiciera falta. Se auto diagnostico y auto medicó como todo españolito de a pie que se precie y procedió pues, con habilidad de ATS, a ponerse el corazón en cabestrillo.
Le hizo un buen vendaje, de esos que inmovilizan y protegen y salió con el corazón remendado a la calle; derecho y digno, como si no le doliera el alma a cada paso. Como si en vez de haber asegurado el órgano del amor, se hubiese comprado uno nuevo que le permitiera sentir e ilusionarse como la principio.
El cabestrillo hizo su papel, surtió efecto; ya no padecía más por amor, aunque tampoco sentía a penas; ya no se desilusionaba, aunque también dejó de ilusionarse. Dejó de llorar por despecho, pero también de silbar por las mañanas...
Y así el hombre del corazón en cabestrillo consiguió seguir EXISTIENDO , mientras poco a poco dejaba de SER....

1 comentarios:

Aretusa dijo...

Aquí mujer con corazón en cabestrillo también, o más bien con coraza o mejor aún con muro de hormigón armado de metro de grosor.

Pero a veces me lo quito, y salgo desnuda a la calle y me baño en el mar y no dudo que es mejor aunque también más doloroso.

Encantada de pasar por aquí.

Un saludo.